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domingo, 24 de junio de 2012

24.06.2012 | Golpe en Paraguay La Argentina retiró al embajador en Asunción en rechazo al golpe Los países del Mercosur también anunciaron la interrupción diplomática, una medida inédita para el organismo regional. La Unasur analiza sentar al destituido mandatario en la silla de la presidencia pro témpore que ejercía.




La Argentina se jugó ayer un as de espadas en la ofensiva diplomática contra la destitución de Fernando Lugo: la presidenta ordenó retirar al embajador en Asunción, Rafael Romá, “hasta tanto se reestablezca el orden democrático en el país”. Aunque el rumor había circulado durante el día, el comunicado firmado por Héctor Timerman dado a conocer al atardecer no sorprendió en la representación diplomática. Por la tarde, Romá había participado de un encuentro informal con sus pares de la Unasur en el que especularon con la opción. “Es lo que debería pasar”, había confiado a Tiempo Argentino un asistente de la reunión.
Luego anunciarían el llamado de sus embajadores también Brasil y Uruguay, en una decisión que aísla aun más al mandatario elegido por el Congreso tras el juicio político exprés contra el ex obispo de San Pedro.
Tanto la presidenta argentina como Dilma Rousseff, de Brasil; Rafael Correa, de Ecuador; Laura Chinchilla, de Costa Rica; y Hugo Chávez, de Venezuela, habían anticipado que no reconocerán a Federico Franco. Ayer, se sumaron Cuba y Perú. Sin embargo, Chile, Colombia, Guatemala y México expresaron sus críticas sobre la forma en que se realizó el juicio político pero no consideran que hubo un quiebre institucional. Resta saber qué decisión tomarán los demás mandatarios. 
Los antecedentes son dispares: Itamaraty, por ejemplo, no había retirado su embajador de Honduras cuando se destituyó a Manuel Zelaya. Pero el ex presidente hondureño se refugió durante 129 días en la representación diplomática de Tegucigalpa.
En tanto, las cancillerías de los estados miembro del Mercosur analizan poner sobre la mesa de debate de la próxima de la próxima Cumbre de Jefes de Estado –convocada para el 29 de junio en Mendoza– una eventual suspensión de Paraguay en el organismo. En el entorno de Lugo, ven con buenos ojos esta propuesta.
La Unasur es el otro organismo al que todos miran. El rol de la joven comunidad sudamericana en el golpe en Honduras contra Zelaya y en el levantamiento policial en Ecuador contra Correa hace relamer a los partidarios de Lugo. Una opción que se estaría evaluando es reunir a los jefes de Estado y sentar al destituido mandatario en la silla de la presidencia pro témpore que ejercía hasta el viernes, cuando el Congreso votó su destitución. Sin embargo, el único que puede dar una versión oficial por parte del organismo es su secretario general, el venezolano Alí Rodríguez Araque, y aún no se llegó a una decisión conjunta de todos los presidentes. “La fachada legal, institucional” es lo que más preocupa. “Estamos ante hechos muy graves, no podemos poner en riesgo ninguna negociación por dar un trascendido periodístico”, se excusaron telefónicamente.
La intención de los negociadores de la Unasur no es discutir la metodología del juicio político contra Lugo sino ratificar que lo que sucedió en Paraguay fue un golpe de Estado “con todas las letras” y lograr que los mandatarios condenen la decisión del parlamento guaraní.
Los artículos 1, 5 y 6 del Protocolo Adicional de Compromiso con la Democracia de la Unasur facultan a todos los estados miembro a intervenir en el caso de una violación al orden constitucional. El documento firmado por todos los presidentes de los países miembro establece que ante el riesgo institucional puede suspenderse la participación del país, cerrar las fronteras, promover la suspensión del Estado afectado en otros órganos internacionales y otras sanciones diplomáticas y comerciales. 
En Asunción, las cartas de juegan en ambos bandos. Ayer, el senador del Partido País Solidario, Alberto Grillón –quien ofició de vocero en la puerta de la casa que el ahora ex mandatario tiene en Lambaré, una localidad vecina de Asunción– repitió ante grabadores y cámaras que Lugo “habló con todos los presidentes de la Unasur”.
Por la mañana, los operadores de Federico Franco mostraban con alegría la foto del flamante presidente con el nuncio apostólico, Eliseo Ariotti. Por la tarde, el representante diplomático de El Vaticano en Asunción ofició una “misa por la paz” y leyó un documento firmado por el papá Benedicto XVI, quien calificó de “dolorosa” la matanza de Curuguaty. Pero fue el propio Franco quien anunció a los periodistas la ofensiva diplomática: el mandatario instruyó a los embajadores del Paraguay a que tomen contacto con las cancillerías de la región para transmitirles que “no hubo ni golpe ni quiebre institucional”. Habrá que ver quienes le responden, porque muchos de ellos, como es el caso del representante en la Argentina, habían sido designados por Lugo luego de vencer el rechazo del Congreso que terminó por expulsarlo del poder a pocos meses de la renovación presidencial. <
 
 
La región dice lo suyo
Durante el primer día en el cargo del nuevo presidente designado por el Senado, Federico Franco, su gobierno siguió sumando declaraciones en contra de los países latinoamericanos. Argentina, Bolivia, Ecuador, Cuba, México, Costa Rica y Venezuela ratificaron ayer su consideración de que la destitución del presidente elegido democráticamente en 2008, Fernando Lugo, califica como golpe de Estado. La presidenta y el canciller de Brasil, Dilma Rousseff y Antonio Patriota, además, confirmaron que la Unasur y el Mercosur podrían expulsar a Paraguay, según establecen los protocolos de seguridad democrática de ambos bloques. 
El canciller de Perú, Rafael Roncagliolo, ofreció inclusive a Lima como sede de una eventual reunión de presidentes de Unasur dedicada exclusivamente a analizar la situación surgida en Paraguay. 
Franco intentó hacer frente a este contexto dando señales de búsqueda de acuerdo, y en declaraciones a medios internacionales dijo que apelaba a “la comprensión” de Unasur. 
Anunció que el siguiente paso será contactar con los presidentes del Mercosur (Argentina, Brasil y Uruguay), a través del flamante canciller, José Félix Fernández Estigarribia, quien por su parte destacó que, para Paraguay “son muy importantes el Mercosur, la Unasur, la OEA y la ONU”.  Fernández Estigarribia admitió incluso que “la intención” del nuevo gobierno es asistir la semana que viene a Mendoza a una reunión del Mercosur. 
 
 
La palabra
UNASUR
La Unasur anunció que el miércoles se reunirá en Lima para tratar el golpe de Estado.

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