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domingo, 6 de mayo de 2012

05.05.2012 | 05:10 | Japón se queda temporariamente sin reactores nucleares La detención hoy en Japón del último reactor nuclear activo, tras la crisis en Fukushima, deja a la tercera economía mundial, por primera vez en 42 años, sin centrales atómicas y ante el reto de afrontar el caluroso verano con otras fuentes de energía.

La detención hoy en Japón del último reactor nuclear activo tras la crisis en Fukushima deja a la tercera economía mundial, por primera vez en 42 años, sin centrales atómicas y ante el reto de afrontar el caluroso verano con otras fuentes de energía.
Desde que la pionera central de Tokai, al noroeste de Tokio, iniciara su actividad comercial el 25 de julio de 1966, sólo una vez Japón se había encontrado en la situación de no contar con ningún reactor activo, del 30 de abril al 4 de mayo de 1970.
En aquella ocasión, los dos únicos reactores con los que contaba entonces el archipiélago se paralizaron por una revisión rutinaria que apenas duró cinco días, mientras hoy se desconoce cuándo recuperará el país su producción de energía atómica.
La operadora de la central de Tomari (norte), Hokkaido Electric Power, detendrá el generador del último reactor activo en Japón a las 23.00 hora local (14.00 GMT), en un proceso que podría haber concluido en unas tres horas.
Está previsto que la revisión de la unidad de Tomari dure 71 días, tras los que deberá someterse a las pruebas de resistencia exigidas por el Gobierno ante catástrofes similares a la del 11 de marzo de 2011, cuando un tsunami arrasó el noreste del país.
Coincidiendo con el cierre del reactor en la isla de Hokkaido, diversos grupos antinucleares se manifestaron en el centro de Tokio para celebrar el apagón y expresar, como en ocasiones anteriores, su rechazo a este tipo de energía.
Desde que el tsunami provocara la peor crisis nuclear en 26 años, desde Chernóbil, ninguno de los reactores del archipiélago detenidos por seguridad o para someterse a las revisiones que cada 13 meses estipula la ley han podido ser reactivados.
Para poder garantizar la demanda sin energía nuclear en las grandes ciudades del país, como Tokio, cuya área metropolitana cuenta con más de 30 millones de habitantes, las operadoras eléctricas han potenciado el uso de las plantas térmicas, lo que intensificado el gasto en la importación de crudo y gas licuado.
El aumento de las importaciones, sobre todo por la compra de hidrocarburos, afecta duramente a la balanza comercial japonesa, que en enero de 2012 registró su mayor déficit en los últimos 33 años y amenaza con desestabilizar la economía del país, dependiente en cerca de un 40 por ciento de sus exportaciones.
No obstante, según las estimaciones del Gobierno, será necesario reabrir algunos de los reactores detenidos para poder garantizar el suministro eléctrico estable en las principales ciudades del archipiélago, que antes de la tragedia obtenía cerca del 30 por ciento de la energía nuclear.

viernes, 4 de mayo de 2012

04.05.2012 | Editorial Llora, llora la derecha En los ’90, Ramón Rioseco encabezó en Neuquén los primeros piquetes contra la entrega de YPF. Por eso anoche, poco antes de que el Parlamento votara la reestatización de la empresa con abrumadora mayoría, me asaltó la inquietud de hablar con él, para ver qué sentimientos lo invadían. Al fin de cuentas, la historia le estaba dando revancha.


Y estaba emocionado, feliz Rioseco, que ya no quema gomas sino que ahora es el intendente de Cutral-Có, porque las cosas que gritaba en las rutas, en medio de las volutas de humo, honda en mano y con la Gendarmería de entonces avanzando para desalojarlos con gases y balas de goma, hoy son políticas de Estado.
El cambio de paradigma del que habló Agustín Rossi, al filo de la histórica votación, se resume en las vivencias antagónicas de Rioseco y de varios millones de argentinos más que recuperaron el sentido de Nación que se extravió en los ’90. Son los mismos que resistieron cuando había que resistir y se pusieron a construir cuando alguien los convocó a soñar con una Nueva Argentina. Del 22% de 2003 con el que Néstor Kirchner llegó a la Casa Rosada a las mayorías legislativas que permitieron recuperar YPF, pasaron nueve años, donde ocurrió de todo. En serio, de todo. Mucho de lo que ya sabemos, claro. Pero, en esencia, la experiencia política inédita del kirchnerismo, cuyo mérito como sepulturero del neoliberalismo es, a esta altura de los hechos, indiscutible. “A la historia lo que es de la historia, a la presidenta lo que es de la presidenta”, sentenció Rossi, harto de la mezquindad opositora, a quienes les agradeció el apoyo pero además les recordó que cuando tuvieron supremacía parlamentaria dejaron sin presupuesto al Ejecutivo durante 2011, y tampoco nacionalizaron YPF. A las cosas hay que ponerlas en su lugar: fue Cristina la que dio el gran paso. La que tuvo el coraje que no tuvieron otros. La que puso al Estado, finalmente, a la izquierda del mercado.
Anoche, a las 21:40, la Argentina recuperó su soberanía petrolera. Como si esta vez se hubiera ganado la batalla de la Vuelta de Obligado, pero energética. El Estado democrático vuelve a manejar un recurso estratégico, indispensable. Retorna así el control público sobre la principal empresa nacional, que influye de manera determinante sobre los costos de la economía de 40 millones de argentinos. Por delante queda el desafío de transformar YPF en una empresa ágil y profesionalizada, que demuestre lo que somos capaces de hacer, cuando las cosas se hacen bien. Y es, además, otra pulseada que la política ganó desafiando las amenazas de las corporaciones. Por eso Rioseco festeja, allá en Cutral-Có. Porque ya no lloran sus viejos compañeros de ruta.
Esta vez, la que llora es la derecha y sus voceros mediáticos.

04.05.2012 | son unos 5 millones cuyo futuro depende del resultado Los inmigrantes en Francia no votan pero inciden en las urnas Mientras el presidente Sarkozy endurece el discurso para captar los votos de la derecha xenófoba, el socialismo mantiene una posición ambigua: no reprimiría pero no legalizaría.

Millones de personas en Francia no irán a votar en el ballottage presidencial, pero esperan con ansias el resultado del próximo domingo. No pueden votar aunque su futuro depende de lo que digan las urnas. Son extranjeros, pero viven hace años en el país. Trabajan, estudian, pagan los impuestos y algunos hasta ya se jubilaron, pero la sociedad francesa los sigue viendo como inmigrantes. Cerca de 3 millones de extranjeros viven hoy, según cifras oficiales, con permisos de residencia y se estima que alrededor de 1,4 millones no tienen papeles. 
Durante la campaña, la inmigración fue un tema abusado y manipulado por la derecha, y apenas mencionado por el socialismo. El candidato opositor y favorito en todos los sondeos, François Hollande, no parece cómodo cuando le preguntan por su posición, especialmente después que la extrema derecha se impuso como la tercera fuerza nacional con un histórico caudal electoral de más del 18%. Promete el voto en las elecciones municipales para los extranjeros con más de cinco años de residencia, pero sostiene que será implacable con los llamados “sin papeles”. “Los inmigrantes en situación irregular serán devueltos a la frontera”, aseguró en los últimos días. 
Mientras que la inmigración es un tema central para la derecha con su llamado a preservar “la identidad nacional”, el socialismo mantiene una posición más ambigua. Los franceses socialistas dicen ser universalistas y defienden verbalmente el principio de la igualdad por sobre todo, pero la vida cotidiana muestra otra cosa. “Nunca existió en Francia una política de integración. Es una hipocresía. La sociedad francesa los critica por fomentar el comunitarismo, pero al mismo tiempo discrimina a los que vienen de afuera y los empuja a quedarse dentro de sus propias comunidades”, explicó a Tiempo Argentino Marie Hénocq, de CIMADE, una organización francesa que defiende los derechos de los inmigrantes en el país y lucha por una política de hospitalidad. 
Para Hénocq hay diferencias entre las propuestas electorales de Sarkozy y Hollande, pero los dos parten de una visión negativa del inmigrante: “Tienen la convicción de que la inmigración es un problema.” Sarkozy no lo esconde. Como ministro del Interior primero y luego como presidente impulsó y consiguió aprobar cuatro reformas de inmigración en los últimos nueve años. La evolución fue constante: naturalizaciones casi imposibles, permisos de residencia cada vez más difíciles de conseguir, expulsiones y detenciones masivas de inmigrantes, y una creciente pérdida de poder de la Justicia en ese proceso en detrimento de los prefectos, las autoridades regionales elegidas a dedo por el presidente.
Hollande, en cambio, promete hacer de las detenciones de inmigrantes la excepción y no la regla, y transparentar y facilitar el trámite para la inmigración legal. De integración, sin embargo, ni una sola palabra. La omisión no es casual. El socialismo es coautor de la política de aislamiento y encierro de las comunidades inmigrantes, y Hollande ya demostró que no será la excepción. 
En febrero pasado en una entrevista televisiva, el candidato socialista rechazó la estigmatización que sufrieron los gitanos durante el gobierno de Sarkozy, y propuso permitirles que se instalen en el país, pero de forma planificada: “que haya campos creados por nosotros para evitar que estas poblaciones se instalen en cualquier lado”, había explicado el líder socialista. La idea de los campos no es muy distinta a la que impulsó décadas atrás la construcción de los barrios de los suburbios parisinos, en los que hoy el 95% de la población es inmigrante y muy pocos franceses se animan a visitar.  
En la elección del próximo domingo los votantes decidirán sobre la continuidad del modelo económico liberal de Sarkozy y la alianza con Alemania, basada en la austeridad presupuestaria europea. Pero para los inmigrantes lo que está en juego es otra cosa: la continuidad con expulsiones y detenciones masivas, y un discurso racista explícito, o un cambio hacia una política migratoria más amable, con más permisos de residencia, pero con la misma segregación social cotidiana.  <

Cerca de 90 intelectuales, premios Nobel y políticos pidieron ayer un cambio de rumbo para evitar el fracaso del proyecto europeo. “¡Somos Europa! Manifiesto para reconstruir Europa desde la base”, apareció en diversos diarios del continente y está firmado por figuras como el Premio Nobel de Literatura Imre Kertesz, el filósofo Jürgen Habermas, el cineasta Wim Wenders o el político Javier Solana.

“No podemos permitirnos dejar que Europa se transforme en el objetivo de un movimiento de ciudadanos indignados contra una Europa sin europeos”, alerta el documento promovido por el sociólogo Ulrich Beck y el político verde Daniel Cohn-Bendit, ex líder de las protestas durante el “mayo francés” de 1968.
Un primer paso para la creación de una Europa de los ciudadanos sería, según el manifiesto, abrir la posibilidad de un año de trabajo “voluntario de servicio europeo” al que podrían presentarse todos los ciudadanos de la UE. “Esa es la razón por la que pedimos a la Comisión Europea y a los gobiernos nacionales, al Parlamento Europeo y a los parlamentos nacionales que promuevan una Europa de ciudadanos que trabajen activamente, y garanticen los requisitos financieros y legales, para el Año Europeo del Voluntariado para Todos como un modelo contrario a la Europa establecida de arriba hacia abajo, esa Europa de las élites y de los tecnócratas que ha prevalecido hasta ahora.”
El grupo de intelectuales, políticos y artistas, del que también forman parte, entre otros, la cineasta alemana Doris Dörrie y el ex presidente de la Comisión Europea, Jacques Delors, considera necesaria la refundación de la Unión Europea desde abajo. “El Año Europeo del Voluntariado para Todos (...es) una organización de auto-ayuda de desobediencia creativa, como una fuerza compensatoria del poder de las élites europeas y nacionales existente en la política y los negocios. No configura un sistema de limosnas para la juventud desempleada (...) La libertad política no puede sobrevivir en una atmósfera de temor. Sólo prospera y consigue establecerse allí donde la gente tiene un techo que le protege y sabe cómo va a vivir mañana y durante su vejez. Por eso (...) solicitamos del empresariado europeo que haga su pertinente contribución”, exigen los firmantes.
El manifiesto destaca que “nunca antes de ahora habían recibido los jóvenes de Europa una mejor educación. Sin embargo, uno de cada cuatro europeos menores de 25 años está sin empleo”. Por eso, infieren, los jóvenes de diversos lugares del mundo levantaron campamentos para protestar con métodos no violentos contra la situación sociopolítica actual. “Los une la ira ante un sistema político que rescata bancos con deudas exorbitantes mientras al propio tiempo dilapida el futuro de sus jóvenes.”  

04.05.2012 | la presidenta habló del futuro de la petrolera horas antes de la sanción de la ley “Tenemos un desafío, necesitamos que YPF sea moderna y competitiva” Cristina Fernández advirtió que la empresa debe alinearse “con los intereses del país” y criticó la gestión de la española Repsol.Y agregó: “No permitiremos nunca más que los fondos buitre coloquen sus garras en Argentina”.

YPF tiene que estar alineada a los intereses del país, nos va a exigir un gran desafío. Necesitamos que sea moderna y competitiva”, advirtió ayer la presidenta Cristina Fernández en la inauguración de las obras de ampliación del centro nacional de distribución de Coto en la localidad bonaerense de Esteban Echeverría, mientras en el Congreso se discutía el proyecto de expropiación del 51% de las acciones de la petrolera. 
Durante su discurso, la mandataria confesó que le “hubiera gustado que quienes tendrían que haber cumplido con el país lo hubieran hecho”, en alusión a la compañía española Repsol. También contó que la Argentina era “el único país latinoamericano que no manejaba sus recursos estratégicos” como los hidrocarburos y comparó lo que ocurrió con Repsol con el caso de Aerolíneas Argentinas: “Teníamos la gente sin viajar, pagábamos los suelos y los combustibles de los aviones.”
Con respecto a YPF, cuestionó a los gerenciadores privados de la compañía y dijo que importaban más hidrocarburos de lo que ellos exportaban y se dedicaban al negocio de la nafta premium.
“Circunstancias nuevas exigen que vayamos cambiando y tener una gran apertura. YPF tiene que estar alineada con los intereses del país, cuando se desalinean los intereses de las empresas con los del país y cuando se hace más hincapié en la renta financiera es cuando se caen los países”, analizó y sostuvo que si bien “parecía un sueño”, “muchas veces las cosas se van dando”.
La mandataria estuvo acompañada por el gobernador bonaerense Daniel Scioli; el intendente local Fernando Gray; la ministra de Industria, Débora Giorgi; y el supermercadista Alfredo Coto. Al referirse al crecimiento de esa línea de supermercados, la mandataria recordó que el ex presidente Néstor Kirchner “ayudó a reestructurar esta importante empresa que estaba asediada por fondos buitres”. Y advirtió: “Los fondos buitre no van a poner sus garras en la Argentina nunca más.”
En otro tramo de su discurso, la presidenta se refirió a la planta modelo de reprocesamiento de basura inaugurada por videoconferencia en Mar del Plata, y comparó esa situación con la actitud del gobierno porteño. Además, instó a las autoridades de la provincia de Buenos Aires a ponerse “al frente de los intendentes para que la Capital pague lo que tiene que pagar cuando ingresa basura a la provincia o la procese en la Ciudad”. “No es justo que se contamine y no se retribuya el esfuerzo. Por eso, a ponerse las pilas exigiendo que inviertan de acuerdo a sus posibilidades”, enfatizó y volvió a pedirles a las autoridades porteñas que se hagan cargo de sus problemas en su distrito.
Al finalizar su discurso, y en réplica a quienes cuestionan algunas de sus acciones, la jefa del Estado confesó ser “terca y obstinada, pero no insensata”. “No soy de las que insisten de sus errores –se definió–. Me gusta escuchar y cuando alguien tiene mejores ideas que yo, me encanta poder llevarlas adelante. Lo importante no es quién las lleva, sino que las banderas se levanten bien alto y sigan adelante”, puntualizó. Y advirtió: “La empuñaré yo hoy y mañana le tocará a otro, lo importante es que la bandera argentina no se vuelva a bajar nunca más en nuestra patria”.  <

Discurso completo de Agustin Rossi, previo a la votación por la expropia...

Homenaje a los caídos y ex combatientes de Malvinas

04.05.2012 | cómo se vivió la sesión en la calle y los alrededores del congreso La Plaza estalló con la votación y fue el centro del festejo de la militancia Agrupaciones kirchneristas aguardaron frente al Parlamento el resultado del debate. Hubo algarabía cuando el tablero marcó los 208 votos a favor. Amado Boudou y Juan Manuel Abal Medina se sumaron a la movilización.

Tres, dos uno, eeeeeeee!” La Plaza de los dos Congresos estalló de algarabía cuando el tablero electrónico del recinto de sesiones de la Cámara de Diputados señaló que la expropiación de YPF había sido aprobada por 208 votos a favor. Inmediatamente después, el vicepresidente Amado Boudou, el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina y el senador Daniel Filmus, entre otros, subieron al escenario instalado para la ocasión en Entre Ríos y Rivadavia, y comenzaron a agitar las banderas que les llegaban desde el público.
Todo comenzó un poco antes de las cinco de la tarde, cuando militantes de diferentes agrupaciones llegaron a las afueras del Palacio.  Entre ellos se destacó Florencia Kirchner, quien forma parte de La Cámpora y ayer fue una más en las celebraciones, presentadas por uno de los animadores como “la continuidad de la fiesta del viernes pasado”, en referencia al encuentro en el estadio de Vélez Sarsfield que tuvo a Cristina Fernández como única oradora.
“Recuperación de la soberanía” fue la frase más repetida por los jóvenes –y no tanto– que se acercaron al lugar. Tal como sucedió con otras normas, como la Ley de Medios, se instalaron dos pantallas gigantes que permitieron a los 25 mil personas que llegaron al Congreso seguir el debate en el recinto de la Cámara Baja.
“Estamos para apoyar la causa. Volvemos a recuperar parte de la historia argentina. No sólo para este gobierno, sino para los que vengan después”, afirmó Nicolás, “El pingüino de La Boca”, disfrazado como el ave marina que identifica al kirchnerismo y que La Cámpora adoptó como emblema. No fue el único ataviado especialmente para la ocasión. Cerca del escenario, dos surtidores humanos, gentileza de la Juventud Sindical, bailaron al ritmo del grupo Cumbia Popular, que animó la velada.
María Laura De Vicente también llegó al Congreso para “bancar la decisión de la presidenta”. La joven, nieta de Azucena Villaflor,  llegó desde Avellaneda bien temprano junto a sus compañeras de militancia y se ubicó en primera fila. “Queremos un gobierno presente para el manejo de un recurso tan importante. Volvimos a creer en el Estado”, expresó. A su lado, Flavio Labruna, del Movimiento Evita, festejaba “la recuperación de algo que se fue con el neoliberalismo”, al tiempo que intentaba llamar la atención de Emilio Pérsico y Fernando “Chino” Navarro quienes se sumaron desde temprano al encuentro. 
A metros del escenario, Juan Carlos Savone lidiaba con una clienta indecisa y contó que los pines de YPF fueron su venta del día, junto a los llaveros con la clásica imagen del abrazo entre Néstor Kirchner y Cristina Fernández, aquella imagen de la movilización en Plaza de Mayo, en pleno conflicto con el campo, en junio de 2008.
Yanina, de la Juventud Sindical, resaltó la importancia de “manejar los recursos naturales” y animó a que sean los “trabajadores” quienes participen de “la discusión para que YPF vuelva a ser lo que fue en el pasado”. Un poco más atrás Miguel Oriez, del Movimiento Tupac Amaru, sostenía una bandera de su agrupación. “Esto es algo nuestro y había que recuperarlo. Ojalá la maneje el pueblo”, se esperanzó. “Tengo más de 60 años y este es un momento histórico”, aseguró “Tito” Galarza de Tigre, parte de Kolina, la agrupación liderada por la ministra Alicia Kirchner. Bajo un paraguas verde Dionisia Chávez habló de “fiesta popular”, más allá de lo que consideró “palabreríos y tecnicismos de los diputados”.<

04.05.2012 | el oficialismo logró su mayor triunfo en el parlamento desde 2003 YPF vuelve al Estado tras una votación histórica en Diputados Con 208 votos a favor, 32 en contra y cinco abstenciones, la Cámara Baja convirtió en Ley el proyecto de expropiación del 51% de las acciones de la empresa que estaba en manos de Repsol y cambia la matriz petrolera de la Argentina.

El día histórico finalmente llegó. El Estado argentino volvió después de 20 años a controlar a la petrolera YPF y, sobre todo, declaró de interés público el autoabastecimiento de los hidrocarburos. Dos decisiones fundamentales en una ley que marca uno de los desafíos más importantes de la nueva etapa del modelo que conduce la presidenta Cristina Fernández. Lo reafirmó un vehemente Agustín Rossi, para quien esta norma “cambia el paradigma, y el petróleo deja de ser un commoditie para transformarse en insumo básico para el crecimiento productivo del país”. El reto que implica la puesta en marcha de esta norma nació con un respaldo masivo en el recinto. Fueron 208 votos positivos, apenas 32 en contra y cinco abstenciones. El festejo posterior fue intenso, e incluyó las bancas, los palcos y las adyacencias del Congreso, el mismo edificio que hace poco más de diez años estaba cerrado por vallas y fuertemente custodiado. Señales concretas de cambio.
Rossi como jefe del bloque del Frente para la Victoria, siguió sin descanso el debate que duró dos jornadas. Fue el último en hablar antes de pasar a votar. Su discurso recorrió la historia del petróleo argentino, pero también se concentró en la descripción de la coyuntura local e internacional que recibió el gobierno de Néstor 
Kirchner en 2003. “Nos dijo que venía a ofrecernos un sueño y cumplió”, reconoció el diputado, para luego recordar los principales logros que se fueron alcanzando. Habló de la estatización del servicio de agua, la recuperación de la jubilación pública, el Correo Argentino y de Aerolíneas Argentinas. No se contentó con esa enumeración y agregó: “Ninguna de esas administraciones estatales fue objeto de una denuncia de corrupción”, lo dijo casi a los gritos porque los aplausos y vítores tapaban su voz.
El jefe de los kirchneristas repitió el agradecimiento a los bloques de la oposición que respaldaron la norma, pero no se olvidó de recordarles a esas bancadas que en 2010 se negaron a votar el Presupuesto. No avanzó más allá y les recordó: “Para el FPV los partidos de la oposición no son nuestros enemigos. Ese lugar lo ocupan las corporaciones que pugnan por su lucro, su propio interés y para nosotros la Argentina es la Ppatria.” El santafesino dio cuenta de los datos que confirman el cambio de paradigma. “A nosotros nos importa y trabajamos para el crecimiento económico que se logra mirando a la economía real y no a la especulación financiera. El mundo de los noventa fue distinto del mundo de los 2000 –continuó–, las reglas del juego cambiaron, el diseño de los noventa no incluía una Argentina industrial ni un mercado interno fuerte”, señaló.
Por último, Rossi reconoció la importancia de la expropiación de YPF en cuanto a que a partir de ahora “deberá imponer su rentabilidad en más inversión y más investigación, que implicará más exploración, más explotación, más ciencia y más tecnología”. Pero también lanzó una advertencia sobre el significado del primer artículo de la ley, donde se declara de utilidad pública el autoabastecimiento, la exploración, explotación, transporte y comercialización de los hidrocarburos. Esto, como resaltó Rossi, es un llamamiento a todas las empresas petroleras que trabajan en la Argentina y que son alcanzadas por esta norma, modificando de raíz las costumbres y conductas de esas firmas a partir de este momento.
El proyecto tiene un peso específico tan alto que generó controversias y nervios entre todos los bloques de la oposición. A muchos los dividió  la importancia que trae aparejada la recuperación de la empresa YPF y, sobre todo, la aceptación que tiene en la sociedad argentina. Así fue que se vio, por ejemplo, a bancadas como la del Peronismo Federal, que se dividió a la hora de votar. Tanto que el denarvaísta Gustavo Ferrari tuvo que convivir dos días con su compañero de bloque, Alberto Roberti que no se despegó del cartel que puso en su banca a favor de YPF. Roberti, junto a Alfredo Atanasoff, votaron por la norma impulsada por el oficialismo. Algo similar vivió Elisa Carrió, que ante la imposibilidad de convencer a sus propios legisladores, se dedicó a denunciar por traición a la patria a todo el que pasaba cerca de su banca.
El radicalismo vivió las dos jornadas de debate inmerso en un clima de tensión y discusión interna. Mientras sus legisladores desgranaban los discursos, la pelea iba por dentro. Hubo miradas contrapuestas sobre cómo actuar frente a la construcción de una política de Estado –como es la elaboración de una nueva matriz energética–, que provocaron fuertes entredichos. El cordobés Oscar Aguad fue quién más resistió la decisión partidaria de apoyar el proyecto. Amagó con que iba a sacar del recinto una decena de legisladores que le responden. Las huestes de Ricardo Alfonsín trabajaron duro para minimizar esta consecuencia no deseada, y al final sólo se fueron él y tres más: Hipólito Faustinelli, Pedro Molas y Hugo Castañon.
El propio jefe de bloque, Ricardo Gil Lavedra, lo reconoció cuando en su discurso final sostuvo que la discusión interna no había sido fácil y por ello resaltó que “la decisión de respaldo se adoptó de modo orgánico”. Aclarado ello, sus críticas ocuparon el 90% de su discurso. Para Gil Lavedra, la iniciativa oficial se encuentra rodeada de un halo de “hipocresía” en cuanto al relato épico que, según entiende, le impone el FPV: “Ahora estamos yendo contra los malos de España. Por ahora zafaron (Héctor) Magnetto, medios de comunicación y otros periodistas”, aseguró. Igual terminó reconociendo que la ley votada “si bien no resuelve el problema de la crisis energética, representa un comienzo”.
“Tendremos un futuro de impunidad y saqueo”, presagió apocalíptica la diputada del PRO, Laura Alonso, una de las responsables de sostener el rechazo al proyecto. De tan indignada, la legisladora leyó su discurso para no olvidarse sus tradicionales latiguillos que giraron alrededor de las palabras “corrupción” o “falta de transparencia”. Mientras recibía el abucheo de aquellos que poblaron los palcos, gritó que “este es un proyecto disfrazado de nacionalismo”. Al momento de la votación en general, todos los macristas apretaron la tecla NO. Luego abandonaron el recinto mientras en el FPV todo era alegría, abrazos, besos y cánticos.
Al final fueron sólo cinco los diputados que se abstuvieron. El listado es un muestrario de los vaivenes políticos de algunos legisladores. Después de muchos años, Carrió coincidió en una decisión con Graciela Ocaña, su ex amiga del ARI. También se abstuvieron Alfonso Prat Gay, Hilma Re y Alicia Terrada.
Aprobada la norma en general, y tras unos largos minutos de cánticos, el presidente del cuerpo, Julián Domínguez hizo votar en  particular. Cuando se aprobó el último artículo, Domínguez anunció la sanción, dio las hurras y saludó a los diputados: “Buenas  noches, YPF es nacional.” <

La Legislatura celebró, a pesar del PRO
A pesar de los esfuerzos del macrismo por impedir algún pronunciamiento de apoyo sobre la estatización de YPF, la Legislatura porteña aprobó ayer una declaración de “beneplácito” por la sanción de la “Ley de Soberanía Hidrocarburífera” en el Congreso Nacional. 
El proyecto fue presentado por el legislador del FPV Dante Gullo y no fue tratado en comisión, sino sobre tablas, un método que requiere los dos tercios de los votos emitidos, es decir, una cifra cercana a los 40 votos. Ese total fue posible gracias a la mano levantada de algunos legisladores macristas, que aprobaron el pedido de tablas, y trataron de retirar su voto cuando se dieron cuenta de lo que estaban habilitando. La movida contó con la aprobación de todo el arco opositor y dejó un sabor muy amargo en dos importantes figuras del PRO: el presidente del bloque Fernando De Andreis, y la vicejefa de gobierno María Eugenia Vidal. 
Ambos fueron señalados por no evitar la ofensiva del kirchnerismo que, en el texto, acusó a Macri de tomar posición “en defensa de los intereses de estos grupos económicos oponiéndose enérgicamente a esta medida tomada por el Estado Nacional. Posición que no hace más que corroborar, una vez más, cuál es el proyecto de país de Macri”.


Las claves de la ley
La ley sancionada ayer por la Cámara de Diputados declara de “interés público y como objetivo prioritario” el logro del autoabastecimiento de hidrocarburos.
El Estado argentino toma el control del 51% del 57,433% de las decisiones que posee el Grupo Repsol YPF que son declaradas de “utilidad pública”. El resto del grupo accionario no se modifica. El Grupo Petersen (Eskenazi), continúa con su 25,462% de las acciones y sigue cotizando en Bolsa otro 17,092 por ciento.
Del 100% de las acciones que fueron expropiadas a Respol YPF, el 51% estará ahora en manos del Estado argentino. En tanto, los distritos en los que hay yacimientos petrolíferos controlarán el 49% de las acciones restantes. Las provincias se distribuirán esos activos según la cantidad de yacimientos que hay en cada una de ellas. Tendrán un asiento en el Consejo Nacional de Hidrocarburos.
Los derechos sobre las acciones que fueron expropiadas se ejercerán en forma unificada por el plazo mínimo de 50 años a través de un pacto de sindicación de acciones.
La nueva normativa prohíbe la transferencia de las acciones expropiadas de YPF sin autorización del Congreso Nacional votada por dos tercios de sus miembros.