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viernes, 18 de marzo de 2016
miércoles, 16 de marzo de 2016
EL PAIS › AGRUPACIONES KIRCHNERISTAS Y PARTIDOS DE IZQUIERDA SE MOVILIZARON FRENTE AL CONGRESO Una plaza por el “no a los buitres”
A media tarde, cuando el debate en Diputados ya llevaba algunas horas, agrupaciones como La Cámpora, Nuevo Encuentro y el Movimiento Evita y los partidos del FIT expresaron su rechazo al acuerdo con los holdouts.
Miles de personas volvieron a darse cita frente al Congreso de la Nación para realizar una vigilia mientras, en el recinto, se trataba una ley clave. Pero a diferencia de lo que sucedió durante el proceso parlamentario que aprobó la nacionalización de YPF, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual o la de Matrimonio Igualitario, durante el gobierno pasado, en esta ocasión, en paralelo al debate en la Cámara baja de la nueva Ley de Normalización de la Deuda Pública y Recuperación del Crédito, el clima de la manifestación no era de celebración sino de un incrédulo desánimo. Si bien el folclore de bombos, banderas, cantos y choripanes era el de siempre, en los rostros y en los diálogos de los militantes de la izquierda, el peronismo y sectores kirchneristas no peronistas que fueron ayer a la plaza a decirle “No” a los fondos buitre dejaban en evidencia que algo era muy diferente a las últimas veces.
Aunque el debate había comenzado más temprano, la cita era para después del horario de oficina. A esa hora ya estaban instalados un escenario montado en un camión, adelante de la fachada del palacio legislativo, sobre la avenida Entre Ríos; otro más pequeño, en la esquina de Rivadavia y Callao, instalado por el FIT; algunos gacebos y puestos en la plaza, justo enfrente; unas lonas de colores dispuestas al azar en suelo de la avenida cortada por un discreto operativo policial sobre las que vendedores improvisados exhibían remeras de Néstor, de Perón, de Eva y de Cristina (aunque también de The Clash y los Ramones; el Ni Una Menos y de Hugo Chávez), y los consabidos puestos de comida callejera que calentaban sobre sus planchas humeantes chorizos y patys.
Las primeras columnas en llegar, cerca de las cinco de la tarde, fueron las de los partidos que conforman el Frente de Izquierda, cuyos diputados salieron del recinto a dar un breve mensaje y saludar a sus militantes. Poco después, con La Cámpora y Nuevo Encuentro a la cabeza, comenzaron a llegar las agrupaciones peronistas y kirchneristas, que, junto a algunos sindicatos, ocuparon la franja de la avenida que está frente a la escalinata. También se ubicaron cerca Kolina, el Movimiento Evita y Descamisados. Cada tanto, aquí o allá, comenzaban a sonar cantitos del repertorio cultivado durante los últimos doce años, aunque prendían poco en la gente y se extinguían pronto. Sobre Yrigoyen, un puñado de personas con carteles que los identificaban como parte del grupo de Facebook Resistiendo con Aguante, insistían con un hit más reciente: “Vamos a volver”.
Algunos dirigentes merodearon la manifestación, acompañando a sus militantes. El presidente del Parlasur, Jorge Taiana, que formó parte de la columna del Evita, llamó a rechazar “un nuevo ciclo de endeudamiento” en este país. “Los argentinos tenemos memoria y sabemos que el endeudamiento no ha sido beneficioso para el pueblo”, dijo el ex canciller. En su opinión, la propuesta del gobierno nacional tiene “dos problemas” porque “es un mal acuerdo” y a la vez “es una mala apertura de puerta” al endeudamiento externo. “La Argentina, con este acuerdo, concede muchas cosas, no negocia. Pareciera que hay un apuro, pero el apuro lo ha fijado Griesa. No es la primera vez que se corre detrás de un engaño que padeceremos”, agregó Taiana, que acusó al presidente Mauricio Macri de usar “una pinza extorsiva” a los legisladores “al decir que no hay un plan b”.
La columna de NE, en tanto, al llegar a la plaza estuvo encabezada por el ex titular del Afsca, Martín Sabbatella, la dirigente Gabriela Cerruti y el legislador porteño José Cruz Campagnoli. Los tres portaban carteles que decían “No volvamos al fondo”. Campagnoli aseguró que “el pueblo va a seguir peleando para defender la soberanía aunque Macri se arrodille ante los buitres” y agregó: “El Gobierno quiere someter al país al mandato del Fondo Monetario Internacional con la complicidad de un puñado de diputados que traicionaron el mandato popular. Eso va a implicar mas ajuste, más presión sobre el salario y un inmenso dolor para el pueblo”.
Aunque se sabía que el resultado de la sesión estaba definido algunos preguntaban por los números del poroteo y hacían especulaciones pesimistas sobre lo que podría pasar con el proyecto en la Cámara alta, especulando si tal o cual gobernador daría los votos que necesita el oficialismo para transformar en ley el proyecto.
La desconcentración comenzó temprano: primero se fueron las columnas del FIT, después de algunos gritos entre militantes del PO y del PTS, cuyos legisladores difirieron en la posición que llevarían al recinto. Ya de noche, el resto de la manifestación comenzó a abandonar lentamente la plaza aunque algunos grupos quedaron, tomando cervezas en lata y agitando banderas hasta tarde a la noche, no con alegría sino como dándose ánimos, mientras en el recinto continuaba la sesión.
EL PAIS › LA CAMARA DE DIPUTADOS SE PREPARABA PARA APROBAR LA DEROGACION DE LAS LEYES CERROJO Y PAGO SOBERANO Los buitres ya se están relamiendo
Cambiemos saboreaba al cierre de esta edición el primer triunfo parlamentario del gobierno de Mauricio Macri en la Cámara de Diputados. El interbloque oficialista que reúne al PRO, UCR y la Coalición Cívica logró el respaldo del massismo, el cismático Bloque Justicialista que rompió con el kirchnerismo, el peronismo disidente, el socialismo, el GEN y bloques provinciales para abrir el quórum y votar a favor del proyecto del Gobierno que deroga las leyes Cerrojo y Pago Soberano, tal como reclama el juez neoyorquino Thomas Griesa para convalidar el acuerdo con los fondos buitre. Desde las primeras horas de la tarde, el jefes de los diputados PRO, Nicolás Massot, y el de los radicales, Mario Negri, evaluaban que la cosecha llegaría, al menos, a 150 votos a favor de la iniciativa oficial, lo que le garantiza el respaldo para avalar el pago con endeudamiento de unos 12.500 millones de dólares a los holdouts que no ingresaron a los canjes de deuda de 2005 y 2010. En la vereda de enfrente quedaron el Frente para La Victoria –que reclamó elementos de prueba para saber el tenor real de los acuerdos y volver a negociar porque no existen garantías que no se precipite una catarata de nuevos litigios– el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT), Libres del Sur y Proyecto Sur.
La votación en general, que concretaría el triunfo macrista, se realizará recién en la mañana de hoy y en la discusión del articulado habrá que incorporar las modificaciones que propusieron sus aliados y que todavía se negociaba en el Congreso con participación del ministro de Interior, Rogelio Frigerio (ver página 4).
Estas concesiones, que incluyeron modificaciones al texto original, terminaron de vencer la resistencia que reavivó la decisión de la Corte de Apelaciones de Nueva York, que dejó en suspenso las cautelares de Griesa que reabrieron la ruta de pago al 93 por ciento de los bonistas que ingresaron a los canjes realizados por los gobiernos kirchneristas. Las últimas fueron cedidas al massismo el lunes por la noche, lo que terminó por garantizar el quórum y la mayoría a favor del proyecto oficial.
El presidente del cuerpo, el macrista Emilio Monzó, abrió la sesión apenas 20 minutos después del mediodía, la hora fijada para la sesión especial, con 147 diputados sentados en sus bancas (18 más de los 129 necesarios), con los legisladores del FpV parados junto a sus butacas y el FIT fuera del recinto, ambos sin aportar al quórum. El oficialismo contó con el FR, BJ de Diego “Sanguchito” Bossio, PS, peronistas disidentes y bloques provinciales.
Tras las cuestiones de privilegio (ver aparte), el jefe del bloque del FpV, Héctor Recalde, abrió el fuego proponiendo un cuarto intermedio para que se realice un plebiscito popular sobre el pago a los buitres. La votación nominal puso blanco sobre negro la correlación de fuerzas en el recinto: la propuesta consiguió 84 votos a favor, pero tuvo 165 en contra y las 3 abstenciones del PO-FIT que levanta la idea del plebiscito pero consideró “demagógica” la propuesta.
Las calculadoras empezaron a funcionar. El oficialismo, con algunas decantaciones, evaluaba que al menos conservaría unos 150 votos de esos 165 a la hora de votar en general el proyecto. Al caer la noche, en el FpV admitían que no conservarían los 84 votos en contra del proyecto oficial. Algunos de sus diputados desertarían a la hora de votar presionados por sus gobernadores, a los que a su vez el Ejecutivo nacional se encargaba de recordar las fondos que quedarían en el camino si sus legisladores no acompañaban la propuesta oficial. En esa lista se anotaban, entre otros, los misioneros y tucumanos. El ex gobernador misionero Maurice Closs podría inclinarse incluso por votar a favor de la iniciativa oficial. La suerte comenzaba a estar echada.
Debate
El presidente de la Comisión de Presupuesto, el macrista Luciano Laspina, asumió la defensa del proyecto haciendo propio el discurso presidencial: “No queremos ajuste fiscal o inflacionario”, dijo para reafirmar el argumento PRO.
“Argentina consumió unos 55.000 millones de dólares de sus reservas en pagos a acreedores externos de 2005 en adelante, incluyendo al FMI, e incluye casi la totalidad de su deuda en default y ha imposibilitado a los argentinos hacer las obras que se necesitan”, arrancó el diputado PRO.
El ex ministro de Economía Axel Kicillof se encargó de refutar los conceptos macristas y advertir sobre los riesgos de futuros litigios judiciales de los bonistas. “El endeudamiento externo vino a generar más pobreza”, dijo el economista y sostuvo que “no me cabe duda de que van a venir con el tema del Fondo (FMI) y que si no, van a pasar las mil desgracias”. (ver página 6). Esta línea la acompañaron otros oradores kirchneristas, que reclamaron definiciones del procurador del Tesoro y las copias fieles de los contratos acordados.
El aliado Carlos Heller (Psol) también vertió en su propio dictamen. “Permanentemente nos corren con las mismas cuestiones, y no es nuevo, esto es parte de la historia argentina: es ‘el acuerdo o el caos’, ‘el acuerdo o la hiperinflación’, y a uno le viene a la memoria, porque tiene años, que esto ya lo hemos escuchado muchísimas veces. Si no se aprobaban las leyes de privatizaciones: ‘caos’. Si no se aprobaban las leyes de flexibilidad laboral: ‘caos’. Si no se aprobaba la ley de déficit cero: ‘caos’. Finalmente, todas esas leyes fueron aprobadas y el país terminó en el caos”, rememoró Heller, insistió que el proyecto oficial “es francamente inaceptable” y advirtió sobre una catarata de juicios de los bonistas que aceptaron los canjes.
Los aliados del oficialismo, a pesar de las críticas al acuerdo con los buitres, se fueron alineando uno a uno a favor del proyecto. “Estamos negociando en una situación de desventaja, de apuro, donde estos riesgos legales nos dejan debilitados. Siempre que uno negocia a las apuradas, los resultados son menos beneficiosos” y “no es un proyecto del que tengamos que estar orgullosos” dado que “marca una derrota que ha tenido la Argentina” sobre “un tema que debió haber cerrado hace mucho tiempo”, dijo Marcos Lavagna, el referente económico del massismo, que igual valoró los cambios que el oficialismo introdujo al texto del proyecto (ver página 4) a propuesta del Frente Renovador. “Esto no es para sacar ventajitas políticas”, dijo para retrucar las críticas de Macri a Massa. “Si no hacemos nada, tenemos riesgos legales muy grandes, pero hacer algo también implica tener que enfrentar los riesgos de futuros embates”, agregó.
Diego “Sanguchito” Bossio ensayó un discurso filokirchnerista para justificar su ruptura con el bloque del FpV y finalmente apoyar el proyecto macrista. “Negociar con los buitres es negociar con la peor lacra del sistema financiero”, arrancó Bossio y agregó que “hemos perdido” en ese litigio, por lo que “frente a eso, tiene que haber un nuevo capítulo a cerrar en la Argentina”. “Estamos convencidos de que Argentina tiene que dar un paso adelante y es importante que se deroguen la Ley Cerrojo y la de Pago Soberano para que el Ejecutivo pueda avanzar”, argumentó Bossio al defender su respaldo al proyecto oficial: “No podemos retroceder. Podemos confrontar ideas y proyectos, pero tenemos que poner por encima de los intereses partidarios los intereses de la Patria”, insistió el ex director ejecutivo de la Anses.
Margarita Stolbizer reconoció que el arreglo al que se llegó con los fondos buitre “no es justo y encima es caro”. Pero explicó que “lamentablemente no hay alternativas” porque “el gobierno anterior nos dejó a los argentinos sin reservas”. La socialista Alicia Ciciliani adelantó su voto a favor en los mismos términos, en cambio sus socios de Libres del Sur lo harán en contra: “la propuesta de acuerdo a la que el Gobierno ha arribado con los fondos buitres no solo es muy onerosa para el país, sino que reconoce legitimidad a fallos muy cuestionados en el mundo que nos perjudicaron. Vuelve a reconocer jurisdicción extranjera para resolver conflictos por la nueva deuda que contraigamos, abre la puerta a nuevos litigios de quienes participaron de los canjes y de quienes no forman parte del actual acuerdo. Todos estos factores sumados, condicionan nuestra soberanía económica”, dijo Victoria Donda que no acompañará al oficialismo.
“Vamos a otra quiebra a la que inexorablemente nos lleva este pacto buitre”, sentenció Néstor Pitrola (FIT-PO). Agregó que “lo que van a estar estudiando estos buitres y las calificadoras buitre, es la aplicación del ajuste”. “Amenazas de hiperinflación y ajuste pronunciadas desde el más alto nivel nos trajeron aquí para intentar ponernos de rodillas: no aceptamos la extorsión ni la coacción que quieren ejercer sobre los diputados”, sumó Myriam Bregman (FIT-PTS).
La lista de oradores era interminable. Desde el oficialismo sugirieron que los diputados hablen 5 en lugar de 7 minutos para reducir al menos tres horas de debate, pero lo rechazaron desde el FpV. El macrista Monzó volvió sobre sus pasos: con los números asegurados la preocupación central de Cambiemos, al cierre de esta edición, era solo que le colgaran el mote de “trámite express” que enarboló contra el kirchnerismo en tiempos de oposición.
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